Por Marine BOSC
La presoterapia es una técnica de drenaje mecánico cada vez más utilizada, tanto en centros estéticos como en un contexto de bienestar o de recuperación física. Se basa en un principio sencillo: aplicar una presión controlada y secuencial sobre determinadas zonas del cuerpo para estimular la circulación sanguínea y linfática.
Aunque sus beneficios están ampliamente reconocidos, es legítimo preguntarse cuáles son los posibles efectos secundarios de la presoterapia.
La buena noticia es que, cuando se utiliza correctamente, la presoterapia se considera un método seguro y no invasivo. No obstante, como cualquier técnica que actúa sobre el cuerpo, puede provocar algunos efectos secundarios, generalmente leves y temporales.
Los efectos secundarios más frecuentes tras una sesión
En la mayoría de los casos, los efectos observados tras una sesión de presoterapia son benignos. El más habitual es una sensación de fatiga pasajera. Se explica por la estimulación del sistema linfático, que favorece la eliminación de toxinas y desechos metabólicos. Esta reacción es comparable a la que se experimenta después de un masaje drenante o de una sesión de ejercicio suave.
Algunas personas también refieren un aumento de las ganas de orinar en las horas posteriores a la sesión. De nuevo, se trata de un signo normal: el drenaje linfático facilita la reabsorción de líquidos y su eliminación por los riñones.
También es posible sentir una sensación de piernas ligeras, a veces acompañada de un leve mareo o de una impresión de relajación muscular. Este fenómeno no es un efecto indeseado en sí, pero puede sorprender durante las primeras sesiones.
Enrojecimiento, calor y reacciones cutáneas leves
En personas con piel sensible o con trastornos circulatorios superficiales, la presoterapia puede provocar enrojecimientos temporales o una sensación de calor en las zonas tratadas. Estas reacciones se deben al aumento del flujo sanguíneo local y suelen desaparecer en pocos minutos o en algunas horas.
En casos poco frecuentes, puede aparecer una mayor sensibilidad cutánea, especialmente si la sesión es demasiado larga o si la presión utilizada es excesiva. Por ello es fundamental adaptar los ajustes a la morfología y al nivel de tolerancia de cada persona.
Incomodidad y dolor: una señal que no debe ignorarse
Uno de los principales riesgos de la presoterapia reside en un uso inadecuado de la presión. Una intensidad demasiado alta o mal distribuida puede provocar una sensación de compresión excesiva, hormigueo o incluso dolor. Estas señales nunca deben ignorarse.
En personas con fragilidad capilar, una presión excesiva puede causar pequeños hematomas superficiales. Aunque son poco frecuentes y generalmente leves, indican que la presión no era adecuada.
Para evitar estas molestias, se recomienda empezar con presiones bajas o moderadas y aumentarlas progresivamente según las sensaciones. La presoterapia debe ser confortable en todo momento: nunca debe resultar dolorosa.
Presoterapia y contraindicaciones médicas
Los efectos indeseables más serios aparecen casi exclusivamente cuando la presoterapia se utiliza pese a existir contraindicaciones médicas. Está formalmente desaconsejada en casos de trombosis venosa profunda, flebitis reciente, embolia pulmonar o insuficiencia cardíaca no estabilizada.
Algunas patologías requieren también una vigilancia especial, como trastornos linfáticos severos, infecciones agudas, ciertas enfermedades vasculares o cánceres en fase activa. En estas situaciones, es imprescindible solicitar consejo médico antes de cualquier uso.
En determinados contextos clínicos, las técnicas de compresión requieren un encuadre adecuado para evitar complicaciones relacionadas con una indicación incorrecta.
¿Pueden aparecer efectos secundarios a largo plazo?
Utilizada conforme a las recomendaciones, la presoterapia no presenta efectos secundarios conocidos a largo plazo. No provoca dependencia, ni deterioro de los tejidos, ni alteraciones duraderas de la circulación.
Por el contrario, un uso regular y controlado puede contribuir a mejorar el confort circulatorio, reducir la sensación de piernas pesadas y favorecer una mejor recuperación muscular. Los efectos negativos aparecen sobre todo en caso de uso excesivo, ajustes inadecuados o incumplimiento de las contraindicaciones.
¿Cómo limitar los efectos secundarios de la presoterapia?
Para beneficiarse plenamente de la presoterapia minimizando los riesgos, conviene seguir algunas pautas sencillas:
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comenzar con sesiones cortas y progresivas,
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adaptar la presión a las sensaciones personales,
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hidratarse bien antes y después de la sesión,
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espaciar las sesiones si aparece una fatiga inusual,
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interrumpir inmediatamente en caso de dolor o molestia persistente.
Presoterapia: una técnica segura cuando se utiliza correctamente
En resumen, los efectos secundarios de la presoterapia son poco frecuentes y, en la mayoría de los casos, leves y transitorios. Cuando se utiliza correctamente, con un dispositivo adecuado y respetando las contraindicaciones, la presoterapia sigue siendo una técnica segura, eficaz y bien tolerada.
Informarse, escuchar al propio cuerpo y adoptar un enfoque progresivo son las claves para disfrutar de sus beneficios con total tranquilidad.