Publicado el 23/11/2025 por Marine BOSC
Las botas de compresión suelen asociarse con el mundo del deporte: atletas, salas de recuperación, triatletas, corredores de maratón… Sin embargo, estos dispositivos no se originaron en los vestuarios: provienen del ámbito médico, donde se han utilizado durante años para aliviar problemas circulatorios, edemas y retención de líquidos. En otras palabras, la terapia de compresión beneficia a los atletas tanto como a millones de personas que no practican ningún deporte. Esto es lo que realmente necesitas entender.
¿Qué es una bota de presoterapia?
Las botas de compresión son mangas que se inflan y desinflan cíclicamente. Ejercen una presión progresiva desde el tobillo hasta la parte superior de la pierna, estimulando la circulación sanguínea y linfática.
Esta compresión secuencial ayuda a evacuar líquidos, reducir la sensación de piernas pesadas y acelerar la recuperación muscular. Originalmente, esta tecnología se utilizaba en el ámbito médico para aliviar ciertos trastornos circulatorios o linfáticos.
¿Por qué los deportistas los utilizan tanto?
Para los atletas, la terapia de compresión es una herramienta valiosa para una recuperación más rápida. Tras un entrenamiento intenso, los músculos acumulan desechos metabólicos que causan rigidez y dolor. Las botas de compresión mejoran el retorno venoso, reducen las molestias y promueven una recuperación más rápida.
Para quienes entrenan con frecuencia, esto supone una auténtica ventaja: menor fatiga residual, mejor recuperación y menor riesgo de sobreesfuerzo. No es de extrañar que la presoterapia se haya convertido en un componente esencial de los protocolos de recuperación deportiva.
Entonces, ¿es solo para deportistas? ¡Para nada!
Reducir la presoterapia a los deportistas es un error común. Sus efectos fisiológicos incluyen la circulación, el drenaje linfático y la sensación de pesadez, problemas que afectan a una amplia gama de personas, a veces mucho más numerosas que los deportistas.
Estas son las personas que pueden beneficiarse tanto o incluso más que los deportistas:
1. Los que permanecen de pie o sentados todo el día.
Los trabajos que requieren estar de pie (peluqueras, enfermeras, azafatas, vendedoras…) o muy sedentarios (trabajo de oficina, conducción, teletrabajo) suelen provocar pesadez en las piernas, hinchazón al final del día o molestias circulatorias.
La presoterapia proporciona un auténtico alivio diario activando la circulación y reduciendo la hinchazón.
2. Mujeres propensas a la celulitis y retención de líquidos.
La tecnología de compresión secuencial mejora el drenaje linfático, un factor clave en la aparición de retención de agua y piel de naranja.
Es por esto que la presoterapia se utiliza ampliamente en los salones de belleza, mucho más allá de los gimnasios.
3. Personas con problemas circulatorios leves (siempre con consejo médico)
Algunas personas sufren de insuficiencia venosa leve, edema moderado o retorno venoso deficiente.
En estos casos, la presoterapia puede proporcionar un verdadero confort, pero sólo con la aprobación de un médico para evitar cualquier contraindicación.
4. Personas en fase de recuperación o que experimentan fatiga crónica.
Sin siquiera mencionar una rehabilitación intensa, algunas personas reanudan una actividad después de un descanso o experimentan fatiga severa después de un esfuerzo.
Una sesión de presoterapia puede ayudar a reducir la sensación de tirantez y proporcionar una mejor recuperación general.
5. Personas activas, pero no deportistas.
Muchos no se consideran “deportistas”, pero caminan mucho, tienen un trabajo físico o llevan un estilo de vida intenso.
Para ellos, la presoterapia se convierte en un ritual de relajación: 20 a 30 minutos por la noche para aliviar el dolor de piernas y liberar la presión.
Lo que las botas de compresión no hacen
En aras de la exhaustividad y la transparencia, es necesario especificar lo que no sustituyen:
– seguimiento médico o tratamiento prescrito;
– un masaje manual realizado por un fisioterapeuta;
– atención especializada en caso de enfermedad grave;
– un estilo de vida saludable en general (actividad, sueño, hidratación…).
Son una herramienta complementaria, muy útil, pero no un tratamiento médico independiente.
Contraindicaciones a tener en cuenta
La presoterapia no se recomienda en los siguientes casos:
– flebitis o sospecha de trombosis;
– insuficiencia cardíaca grave;
– patologías vasculares avanzadas;
– infecciones o heridas en la zona;
– ciertos tipos de cáncer o tratamientos específicos.
En caso de duda, es imprescindible consultar a un médico.
¿Cómo integrar la presoterapia en tu rutina diaria?
Para un deportista: preferiblemente después del entrenamiento.
Para una persona no deportista: al final del día conseguir unas piernas más ligeras.
Para un usuario de Eclipse Care: según su ritmo, sus sensaciones y su agenda, con el acompañamiento personalizado que ofrece la marca.
Conclusión: Las botas de compresión no son sólo para deportistas
Son útiles para los deportistas, sí, pero también:
– a las mujeres que tienen problemas con la retención de líquidos;
– para aquellos que sufren de piernas pesadas e hinchazón;
– a personas que trabajan de pie o sentadas;
– para aquellos que quieran mejorar su bienestar circulatorio diario.
La presoterapia no es una herramienta para deportistas de élite.
Es un aliado para la comodidad y la circulación para todos aquellos que quieran sentirse mejor, más ligeros y libres en su cuerpo. .